Por: Magaly Preciado y Vanessa Garza

En nuestro país, como en casi todo el mundo, la presencia de las mujeres trabajadoras en el campo laboral obedece a una pirámide de segregación vertical: La mayor proporción de mujeres se encuentra en los rangos bajos de la pirámide, con sueldos bajos-medios y posiciones de poco poder. Conforme suben los pisos de la pirámide, la proporción de mujeres va disminuyendo considerablemente hasta encontrar muy pocas de ellas en los rangos más altos, de mayores sueldos y poder de decisión. 

Al interior de las empresas usualmente se replica este mismo orden piramidal, en la mayoría de los casos sin que las empresas ni las mismas mujeres se expliquen su existencia, pues no existen leyes ni medidas oficiales que tengan la intención de obstruir el ascenso profesional de las mujeres. Si bien los impedimentos no son deliberados, existen limitaciones invisibles, obstáculos culturales, barreras sociales y sesgos inconscientes que impiden que las mujeres accedan a cargos directivos en la misma proporción que sus pares hombres, a pesar de contar con los mismos niveles de educación y experiencia. Al conjunto de estos obstáculos se les denomina “techo de cristal”.

Un ejemplo de estos obstáculos es la doble jornada de trabajo de las mujeres que, después de cumplir con sus encargos laborales, deben atender el trabajo doméstico y de cuidados pues así lo indica la expectativa social. Cuando estas actividades no remuneradas son asignadas culturalmente a las mujeres, terminan siendo ellas quienes piden más permisos para atender asuntos de salud o relacionados con la responsabilidad parental, como la atención a juntas escolares.  Son quienes piden días libres para atender a familiares enfermos, o acceden a jornadas parciales de trabajo para contar con disponibilidad para atender el hogar. En no pocas ocasiones, estas circunstancias dificultan, tarde o temprano, su desarrollo profesional.

Otro componente de los techos de cristal son los prejuicios y estereotipos de género que todavía pesan en el ámbito empresarial y de negocios; por ejemplo, los estilos de liderazgo que se esperan de mujeres y de hombres. Las mujeres líderes y ejecutivas se exponen al concepto conocido como double-bind o “doble filo”, que refiere a que si se muestran asertivas o ambiciosas pueden ser percibidas como agresivas e inaccesibles, al contrario de sus pares hombres, quienes son reconocidos y recompensados por mostrar exactamente las mismas cualidades. Por otro lado, si las mujeres muestran actitudes estereotípicamente “femeninas”, como colaboración y empatía, son percibidas como líderes menos competentes, pues dichas cualidades no están asociadas al concepto que tradicionalmente hemos aprendido de liderazgo.

Como es de esperarse, estos mismos techos de cristal se trasladan a los organismos que representan gremios empresariales, como las cámaras de comercio, industria y cualquier organización que agrupe empresarios-as de un ramo, sector o región. Si hacemos el ejercicio de revisar las fotos de los Consejos Directivos de las cámaras empresariales de cualquier localidad, podremos notar la preocupante ausencia de mujeres, casi sugiriendo que seguimos en las mismas condiciones de desigualdad que en los años cincuenta. Tan es así, que apenas en 2016, por primera vez una mujer dirigió un organismo empresarial a nivel nacional (1).

Es preocupante porque, a pesar de participar económicamente tanto en Pymes como en empresas grandes, la realidad se mantiene: las mujeres dentro las cámaras empresariales se encuentran también en los niveles bajos de las pirámides, enfrentándose a techos de cristal que les impiden tener voz y representación dentro de sus gremios.

Como representantes de sectores tan importantes para el país, los organismos empresariales pueden hacer mucho más para acelerar la participación efectiva de las mujeres en sus cargos de toma de decisión. La situación requiere intervenciones deliberadas, pues en este caso, la inacción o el dejar las cosas “al tiempo” solo propicia que las condiciones permanezcan igual por décadas y generaciones por venir. He aquí una oportunidad para innovar, poner el ejemplo, sentar precedentes y re-escribir la historia.

Te invitamos a escuchar las experiencias, perspectivas y propuestas de mujeres de gran trayectoria y experiencia en el ámbito empresarial, que actualmente participan en cámaras y organismos empresariales, y que participaron en el Panel Virtual: Participación de las mujeres en los organismos empresariales de Baja California que se realizó en el marco de la conmemoración del Día de la Mujer:

Por: Magaly Preciado y Vanessa Garza

ACCSE Equidad, Diversidad e Inclusión. mpreciado@accse.netvgarza@accse.net

(1) Iniciativa con proyecto de decreto por el que reforma y adiciona diversas disposiciones de la ley de cámaras empresariales y sus confederaciones. Diciembre 2017. Cámara de diputados-as. http://sil.gobernacion.gob.mx/Archivos/Documentos/2017/12/asun_3639976_20171206_1512506375.pdf