Para hablar de capacitación dentro de alguna organización y los impactos que ésta genera, es importante conocer del tema y haber tenido experiencias, tanto del lado del capacitado como del capacitador. Esto nos permite, contar con una perspectiva más amplia sobre este rubro.
Para ello, comparto desde mi experiencia, como colaborador en una empresa de telecomunicaciones en mi país, México; en donde tuve la oportunidad de trabajar por casi 12 años. Durante estos 12 años, me desarrolle en varios departamentos; iniciando por el área de servicio al cliente, ventas, fidelización, departamento de capacitación, de telemarketing, cubriendo supervisiones y jefaturas de diversas áreas, por ende, puedo decir que obtuve experiencia en varias áreas y diferentes rangos dentro de la organización en mi ciudad.
Dicho lo anterior, expresó la diversidad y amplitud de la perspectiva que esto me permite tener, desde diversos ángulos que tuve la oportunidad de adquirir, pero sobre todo de recabar en impresiones sobre mis semejantes, compañeros, equipo, jefes, dentro de una organización de gran estructura y con presencia a nivel Internacional. Lo que me lleva a compartir lo siguiente desde el punto de vista del colaborador dentro de una organización.
Aunque algún elemento de cualquier rango dentro de la organización, presente por algún motivo cierta apatía al acudir a alguna sesión de capacitación dentro de la empresa en la cual labora, se puede contar con la siguiente certeza:
La capacitación y el desarrollo constante es de vital importancia, no solo en el ámbito laboral, sino también en el personal. El adquirir nuevos aprendizajes, nos mantiene en crecimiento y movimiento constante, nutre nuestros conocimientos y nos acerca a más experiencias.
Dejando de lado que las empresas, cuentan con ciertas obligaciones en materia de capacitación, es de reconocerse quienes por iniciativa propia invierten en el desarrollo y crecimiento de sus colaboradores en todos los niveles. Porque efectivamente, el obtener proveedores calificados en sentido de capacitación y consultoría es una inversión para la empresa y sus miembros y no un gasto, como muchos aún en estos tiempos modernos pudiesen pensar.
El recibir capacitación, brinda herramientas que acercan a los colaboradores a ser más eficaces, más propositivos, productivos y esto se ve reflejado ciertamente en los objetivos establecidos por la empresa pero más allá de ello, puede verse reflejado en la esencia de lo que vive y cómo lo vive el colaborador en la organización. Las capacitaciones en sentido de habilidades «duras o técnicas» refuerzan sus destrezas en el manejo de los sistemas, la maquinaría, sus habilidades analíticas y críticas, entre otros.
Por otra parte, la capacitación de habilidades «blandas» o mejor conocidas como «Soft Skills», refuerzan y desarrollan actitudes favorables en los colaboradores. Viéndose reflejado incluso en sus relaciones interpersonales con los trabajadores del resto de la empresa. Así mismo, esto permite contar con personal que refleja mejoras en la calidad de sus actividades, permite contar con equipos de alto rendimiento, con equipos resilientes y que en lugar de ver dificultades, se enfoquen en ser propositivos hacia las soluciones.
Resaltando más la parte humana, a través de la capacitación, se refuerza la ética y motivación del personal, así como el sentido de pertenencia, dentro de la organización y hacia la organización, logran un impacto positivo, en todos los aspectos y rubros de la empresa. La capacitación en sí, es el medio que nos permite trabajar de raíz y lograr acercarnos con mayores alcances y logros a las metas de la organización, de manera conjunta y colaborativa.
Por Diana Lorena Vázquez- Directora Ejecutiva DIRCAP- Directorio de Instructores y Capacitación Especializada.