En un intento de hacer una transición laboral, después de seis meses y cerca de tres mil correos sin respuesta, llegué a radicar a Tijuana en el 2015. Esto me acercaría a mis familiares que ya tenían décadas de vivir en la ciudad. Aunque mi nivel de optimismo era alto y me respaldaba una carrera profesional de más de quince años que me llevó a prepararme tanto en México como en Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Jordania e Irak; la realidad era que solo tenía un trabajo temporal, una mudanza que llegó incompleta y un colchón viejo que puse sobre las cajas que si llegaron, tan duro y gris como el piso de cemento del cuarto donde vivía. Tenía lo esencial, pero después de varios meses sin trabajo formal las cuentas se acumularon sin control y lo que percibía literalmente se esfumaba. Fue la primera vez que pasé un invierno sin gas, sin agua caliente y en un momento muy extremo incluso sin techo. Calaba el frio casi tanto como las carencias.
Pero entonces sucedió algo, mientras buscaba la manera de conformar mi consultoría, trabajaba dando clases de inglés y mis alumnos fueron una gran fuente de inspiración. A través de ellos me conecté con la chispa que genera el tener sueños por realizar; esa chispa que te hace levantarte antes de las cinco de la mañana para ir a tus clases a primera hora o que te hace asistir por las noches, después de una ardua jornada laboral. Recordé que alguna vez estuve en sus zapatos; alguna vez quise estudiar en el extranjero (check), conocer otras culturas (check), tener amigos por todo el mundo y trabajar en empresas de clase mundial (check, check). Además de las experiencias ganadas, tenía frente a mí la responsabilidad de colaborar con estas personas en su formación profesional; es decir, la oportunidad de co-crear un mejoramiento en sus vidas, una oportunidad de oro. Lo que me faltaba pronto pasó a segundo plano; tenía mucho que dar y había mucho por hacer.
Al poco tiempo y con una visión más clara sobre lo que quería lograr, contacté a quien sería mi primer cliente, un empresario de la región, a quien conocí años atrás por motivos laborales. Apenas terminé de decirle para qué lo buscaba y no dudó en darme la oportunidad de colaborar con él en varios de sus proyectos hasta el día de hoy. Paralelamente seguí preparándome y relacionándome con varios grupos de profesionistas de la ciudad tales como GKIC, Mujer Pyme Internacional, el Colegio de Administración Tijuana, COPARMEX, CAPARED y DIRCAP de los cuales soy miembro y que también han sido clave para el logro de mis propios objetivos. Así llegaron más oportunidades y otro cliente y otro y otro. Eso me permitió no solo estrechar lazos en la región sino además vincular a esas personas con contactos tanto del exterior como de los lugares donde he radicado con anterioridad.
“Las oportunidades no son cosa fortuita, son la respuesta para quien se traza metas y trabaja por alcanzarlas”
En Tijuana he encontrado el medio ideal para desarrollar una nueva faceta profesional y no podría estar más agradecida por el proceso y los resultados. Adicionalmente, he podido constatar que las oportunidades no son cosa fortuita, son la respuesta para quien se traza metas y trabaja por alcanzarlas.
De acuerdo al sitio en línea definicion.de, ésta palabra hace referencia a: “Lo conveniente de un contexto, a la confluencia de un espacio y un periodo temporal apropiado para obtener un provecho o cumplir un objetivo”. Dicho de otra forma; las oportunidades son circunstancias o medios para llevar algo a cabo. DIRCAP es una de esas oportunidades; es un espacio que agrupa a personas que te acercan a donde quieres llegar; a ese lugar que solo se alcanza a través del conocimiento que se asimila, se aplica y te transforma en una mejor versión de ti mismo.
Además de conocer al equipo fundador y de ser testigo de su esfuerzo y liderazgo, yo misma vi como DIRCAP fue concebido con la intención de representar un ganar-ganar tanto para colaboradores como para socios estratégicos, buscando no solo cumplir, sino exceder tus expectativas en cuanto a servicios de capacitación.
Gracias por considerar a DIRCAR para el logro de tus metas mediante la formación profesional.
Martha Pineda
Martha es Licenciada en Administración, es Directora de Intramarketing, cuenta con dos décadas de experiencia profesional laborando en empresas nacionales e internacionales, tanto en el sector público como privado. Es catedrática, conferencista y consultora en administración de proyectos, desarrollo de negocios, estrategias de marketing tradicional y digital, copywriting, storytelling y responsabilidad social empresarial. Cuenta con certificación SEP Conocer en el estándar EC0217 de Impartición de Cursos de Formación de Capital Humano así como en el estándar EC0076 en Evaluación de Competencias. Actualmente cursa la Maestría en Cultura Escrita en el Centro de Posgrado Sor Juana.