Vivimos en un país donde hablar del suicidio es tabú, pero sabías qué, según la OMS, se publicó el pasado 10 de septiembre:
«Cada 40 segundos alguien se suicida…El suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años, con ingresos altos y se suicidan casi tres veces más hombres que mujeres»
Esto quiere decir que existe una gran problemática depresiva en nuestra fuerza laboral: Los Millennials.
Entonces ¿Cómo prevenir que una depresión llegue a las ideas suicidas y estas a un acto suicida?
1. Detectar indicadores de depresión: por medio de valoraciones psicológicas por parte de RH o algún agente externo (psicólogo clínico).
2. Crear programas y políticas internas para atender:
a) Prevención: talleres, pláticas, cursos enfocados en la salud mental. Esta es tu mayor herramienta, apostarle a la prevención para reducir y eliminar futuros indicadores.
b) Atención: canalizando, a aquellos con indicadores elevados, con algún psicólogo y psiquiatra (la intervención requiere ser multidisciplinaria para casos con puntuaciones altas).
3. Crear programas para la desmitificación e inclusión de la salud mental:
a) Creando cuadrillas de Primeros Auxilios Psicológicos.
b) Generando una cultura donde los temas de salud mental sean parte de las juntas o eventos semanales (platicas de crecimiento, jornadas de la salud, foros preventivos, etc.).
Pero sobre todo:
Contar con integrantes especializados en la Salud Mental:
Psicólogos Clínicos
Ya sea de forma interna o externa.
En caso de que todavía no cuenten con uno en tu lugar de trabajo, esto es lo que puedes hacer para ayudar a alguien que debido a su depresión, ahora tiene ideas suicidas (o intentos):
- Evita los principales mitos: «si se quiere suicidar no lo estaría diciendo» «quienes lo intentan son débiles».
- Escucha a la persona de forma empática y evita imponer.
- Evita juzgar señalándole como una mala persona.
- Toma en serio las señales de depresión y canalízalo con un profesional.
- Muestra tu afecto o interés por apoyar.
Tú puedes prevenir el suicidio de alguien querido.
Por: Psic. Paulina González-Conferencista-Miembro DIRCAP